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Abandonar la queja

Vamos a hablar hoy sobre qué es la queja, por qué la practicamos, para qué nos sirve y en qué nos perjudica cotidianamente.

Me gustaría darte la enhorabuena, para comenzar, por meterte dentro de este post, ya que simboliza, como mínimo, el compromiso contigo mismo/a de querer salir del hábito drenante de energía de la queja, e investigar cómo puede hacerse. Empecemos.

1.¿Qué es la queja? Pues bien, me gusta mucho la definición que ofrece la web de área humana, la cual expresa que: "La queja es un discurso interno (lo que nos decimos a nosotros mismos) o externo (lo que les contamos a otros), que se transmite con la intención de expresar, aliviar un malestar, dolor, sufrimiento o con la intención de criticar algo o a alguien."

Me parece una definición muy completa, pues se trata de un discurso con dos vertientes (hacia dentro y hacia afuera), y es una expresión de algo que nos incomoda profundamente por dentro. Estas dos vertientes posibles las podemos utilizar desde la ignorancia (contaminando nuestro interior y el entorno) o desde la sabiduría (utilizando la crítica constructiva y la acción consciente, que nada tiene que ver con la queja).

La queja, fundamentalmente, es un espejo de algo que nos molesta afuera o adentro, algo que nos inquieta y que no sabemos cómo expresar de una forma más emocionalmente gestionable. Es decir, cuando nos quejamos (y me incluyo, que también caigo en ello), es una señal de que nuestra gestión emocional no está siendo del todo efectiva, y de que debemos atenderla lo antes posible.

Es distinta la queja, como adelantamos, a la crítica constructiva. La queja se basa en señalar afuera todo lo que funciona o nos molesta o nos disgusta, pero de una forma pasiva y separada. Es decir, simplemente consiste en señalar algo que no nos encaja, pero sin hacer nada al respecto ni aportar soluciones, reflexiones o acciones posibles que contribuyan a la causa expresada. En cambio, la crítica constructiva, como su propio nombre indica, construye: construye argumentos, ideas, reflexiones, posibilidades y soluciones reales y prácticas, no basadas en la queja, sino en una neutralidad más allá de morales, basándose en los hechos y en las posibilidades al alcance de la mano. Tiene un carácter activo, proactivo, creativo y constructivo. Mientras las quejas destruyen posibilidades de cambio bajo un pesimismo ilusorio, la crítica constructiva traza puentes de acciones conscientes y posibles.

Se basa (la queja) principalmente en una actitud victimista y polarizada (en negativo), ya que se encuentra posicionada la mirada en "lo que no depende de nosotros" y en que "son los otros lo que me causan esta situación desgraciada", en lugar de asumir responsabilidades sobre la enseñanza de que todo lo que nos molesta a fuera es un reflejo de lo que podemos y deberíamos trabajar adentro.

2.¿Por qué nos quejamos? Hay varias razones para ello, veamos algunas de las más importantes:

  • Conducta aprendida: normalmente, ésta suele ser la más habitual (ya que aprendemos desde que nacemos en este mundo excusas y truculentas maniobras emocionales para evitar el dolor y las emociones más incómodas). Esto es fácil de cambiar en cuanto comprendiéramos que dejaríamos de evitar el dolor y otros estados emocionales cuando cada vez seamos más los que los contemplamos como experiencias y herramientas fundamentales en la vida, dignas de ser igualmente agradecidas.

  • Inercia mental: solemos andar cómodos en nuestra incomodidad (paradójicamente), y nos da miedo hacer cambios porque no sabemos si estaremos seguros, a salvo, y si sabremos lidiar con la incertidumbre. Y no pasa nada malo por ello, nuestro cerebro prefiere amorosamente lo conocido, porque siente que así nos puede proteger mejor. Pero de nosotros depende aprender a gestionar emocionalmente los cambios y ver a la incertidumbre como una oportunidad de crecer y expandirnos sin límites. Es mucho más fácil seguir en mi queja constante e inconsciente, que darme cuenta de que es una señal de mi interior, mal gestionada emocionalmente, que me invita a cambiar y a evolucionar en algunos aspectos.

  • Por miedo y falta de autenticidad relacional: Yo misma he observado en mi conducta, en algunas ocasiones, cómo con determinadas personas recurría a la queja como forma de conectar con alguien en la conversación. Es alarmante, en realidad, esta señal, pues nos indica a qué nivel nos relacionamos con esa persona y nos invita profundamente a revisar nuestra relación con nosotros mismos y con ella, y aprender a ser aún más auténticos. Actualmente, incluyo el silencio dentro de las conversaciones sociales, pues me parece mucho más acogedor y beneficioso para ambos que la queja. Hay millones de formas de hablar e infinitos temas, ¡nunca haría falta recurrir a la queja!

  • Ausencia de inteligencia o educación emocional: Observándolo en mi vida, en la mayoría de los casos, muchas veces no sabemos cómo relacionarnos con otros cuando estamos nerviosos o con miedo, y recurrimos a temas de conversación de queja, porque están generalizados y no nos exponen emocionalmente de forma real. Mejor quejarme del trabajo con mi amigo que decirle los miedos profundos que me trae el anhelo de querer transformar mi camino laboral. No pasa nada por no saber cómo gestionarnos emocionalmente, pero, una vez lo identificamos, está en nuestra mano buscar el camino y las herramientas para aprender.

  • Grito de ayuda o señal de dolor o sufrimiento: A veces, nuestra forma rudimentaria de mostrarnos doloridos, enfadados o molestos suele ser recurriendo a la queja. Como no sabemos muchas veces expresarnos a nivel emocional sano, nos quejamos para que, inconscientemente, nuestra familia y amigos entiendan que no nos encontramos bien, que algo nos falta o falla, y que estamos sobrepasados o saturados, y que necesitamos ayuda, compañía o escucha activa. Tremendamente diferente sería nuestra vida si directamente aprendiéramos a identificar qué es lo que realmente nos pasa, necesitamos y pedir ayuda concreta y constructiva.

3.¿Para qué empleamos la queja? Ya acabamos de ver, en el apartado anterior, las razones principales que surgen desde cada por qué. Recapitulando: porque no sabemos cómo pedir ayuda, porque nos da miedo relacionarnos con otras personas, porque nos consideramos víctimas y pasivos, por falta de educación emocional, como fachada para no mostrarnos vulnerables realmente, por hábito mental inconsciente, etc.

La importancia de identificar por qué y para qué hacemos algo es absolutamente fundamental para cambiar algo en nuestra vida. Si desconocemos sus orígenes y las "recompensas" que nos aportan ciertas conductas, volveremos a caer en el juego inconsciente de nuestra propia ignorancia.

4.¿En qué nos perjudica la queja? Como hemos visto, la queja nos repercute desequilibrantemente en muchos aspectos:

  • Nos sume en el rol de víctimas, considerándonos como sujetos pasivos que poco o nada tienen que hacer frente a una situación.
  • Nos desempodera, volcando nuestra mirada hacia afuera y hacia acciones que no dependen de nosotros, en lugar de centrarnos en nuestra mirada interior y en los pasos que sí dependen completa o parcialmente de nosotros para contribuir a la causa emergida.
  • Drena nuestra energía y baja nuestra vibración.
  • Nos habitúa a estados mentales y emocionales depresivos, ansiosos, temerosos o angustiantes.
  • Nos aleja de nuestra conexión real con la vida misma y con el cambio más importante (y el único posible, en realidad) que sí que depende de nosotros completamente: la transformación de nuestra propia vida.

5.Extra: viendo la queja como un espejo. Ya hemos comentado anteriormente (en otros post y aquí también), que todo lo podemos transformar a nuestro favor o servicio con la sabiduría innata (es decir, que somos creadores de la vida). Y esto significa que, en lugar de sentirnos culpables cuando nos descubramos o descubramos a los demás en la queja (pues la culpa sólo es un programa mental heredado que nos inhabilita a crecer y a amarnos a nosotros mismos), podemos usarla sabiamente como un espejo.

El espejo de la queja nos recuerda que: aquella situación de la que te quejas es para ti un espejo. Todo lo que te molesta, lo estás proyectando afuera. Es una oportunidad para conocer, comprender, aceptar e integrar en ti aquello que ves afuera. Es una oportunidad para amar en ti lo que sientes falto de amor en el el mundo "externo". Sólo desde adentro podemos trabajar con lo de afuera. No podemos forzar el reflejo externo. "El cambio empieza en ti", como dice la famosa frase.

Y cuando contemples a los demás quejándose, tampoco sirve el juzgarlos ni sentirte superior o diferente porque tú en ese momento no te estés quejando. No sirve de nada desempoderar a tus ojos a los demás. Si se están quejando, es porque están inconscientemente necesitando trabajar algo. Están aprendiendo y en su momento del proceso vital perfecto. No les pasa ni están haciendo nada malo. Simplemente, la queja aún les sirve como herramienta.

En fin, como hemos visto, la queja nos sume en el rol de víctimas y nos paraliza frente a la imposibilidad asumida de que no podemos hacer nada para cambiar ese aspecto o realidad que tanto nos molesta.

Demuestra una clara confusión sobre cómo funciona la realidad: Todo está ocurriendo por una razón. Todo está siendo para algo. Todo es perfecto ahora mismo tal y como es. Abraza tu queja si es que te emerge, y recuerda entonces que te traes desde tu inconsciente enseñanzas para integrar en tu vida.

6.No huyas de la queja, por favor: A diferencia de otros métodos, que te animan a ignorar tus quejas mentales y las de los que te rodean, vamos a hacer justo lo contrario. Vamos a afrontar esa queja, y vamos a enfrentarla. Contémplala: realmente ¿Qué necesitas y no estás expresando directamente? ¿Cómo se siente tu cuerpo cuando pronuncias esa queja? ¿Qué te está reflejando exactamente a ti? Miremos a las quejas como un espejo: cuanto más me quejo y sobre lo que me quejo más estoy alejado de mi conexión real con el aquí y ahora, con mi momento vital perfecto (que es tal y como tiene que ser ahora, para mi estado evolutivo y mi aprendizaje profundo). Deja de tapar esa herida. Mírala de frente: ¿para qué te quejas? ¿Cuál es el dolor de fondo que te da miedo o que no sabes cómo expresar? Afronta tus quejas, y levanta la tapa que cubre tus heridas. 

"Todo es abono en nuestro camino. Todo nos sirve para aprender", como dice mi querida amiga y compañera Judit Uriach. La queja también puede ser transformada por nosotros en una herramienta poderosa de trabajo con nuestra sombra, con todo lo que proyectamos inconscientemente hacia afuera y a los demás.

Somos creadores de la realidad. Creemos realidades basadas en el apreciar y en la gratitud también. Espero que te haya servido este post. Muchas gracias por estar aquí.

Un abrazo cálido,

Zulema.



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Pau Ferri
30/3/2021 | Reportar experiencia

Me encanta la idea de que la queja es un espejo de lo que trabajar en nosotros, gracias!

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Autor

Compartido por

el día 28/3/2021

Ficha técnica

Tipo Texto/Post

Idioma: Español